A modo de poética.

Una yonqui que pregunta con interés por los parientes a los transeúntes mientras ensaya fandangos sentada en un banco. Un niño que corre tras su confeti de papel charol naranja, del tamaño de un duro, cuando esta brisa se torna viento.
La poesía me aparta del poema. Siempre.

En Granada, un 23 de enero, de un año que rima con San Corte Inglés.

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