F44.81 o los heterónimos en Pessoa

Pabellón de Portugal en la exposición de 1929.

En un ejercicio de aproximación ignorante, que no burdo, me encuentro ante El poeta es un fingidor, de Fernando Pessoa, y discúlpenme pero aún no había leído nada de este hombre, cuando como suele ocurrirme con frecuencia me pierdo por los cerros de Úbeda. La introducción de esta extensa antología, si es que se puede tildar así teniendo en cuenta al hombre que nos ocupa, y que realiza Ángel Crespo, es a mi entender bastante escrupulosa, y aporta esa lectura Supra-Camoes y Sebastianista  infinitamente más poética que ésta que yo aquí quisiera exponer. Y es que opinar, y teorizar, es gratis.

Al nadar a braza por sus poemas, y digo sus poemas atendiendo a que sólo creo en un hombre, un Pessoa, el ortónimo, único y fragmentado, observo la expresión sublime  de lo que a priori me parece un Trastorno de Personalidad Disociado, si gustan más de clasificaciones europeas atiéndase al F44.81.

Es bien conocido por los estudiosos y aficionados al tema, que no hay una forma más natural de sublimar la neurosis que a través de la acción creativa, si bien reconozco que jamás conocí un caso donde, siendo ésta neurosis tan elevada, la obra resultante fuera tan exquisita, tan doliente, y a la vez tan sanadora. La despersonalización como síntoma, tan presente en algunos heterónimos, la búsqueda de descanso existencial y de esa normalidad, entrecomillada, por parte de otros.

Me pregunto sobre las posibilidades terapéuticas, a través de esa acción creativa, de nuestros enfermos mentales, esos que llenan las salas de espera con sus F44.81 bordados en el bolsillo de la camisa, y pienso en ellos como en Fernando, que desde esa lucidez alcanzó a ser la Supra-Pessoa que más de uno quisiéramos ser.

Ahora toca sumergirse.

2 comentarios

  1. Cómo me gustaría estar cerca para hablarte y escucharte hablar de lo pensado mientras descubres a estos hombres… Hoy diría que prefiero al guardador de rebaños, pero (como él, supongo) eso cambia según la hora (¿se mencionan aquí las Cartas a Ophélia?).

    ¡Un abrazo!

  2. Así que estabas aquí.
    Eres la segunda persona en una semana que me recomienda, indirecta pero encarecidamente, a Pessoa… confesando que nunca lo había leído más allá que unas páginas que me causaron una inquietante tristeza, confieso que esto me parece una señal.
    ¿Y qué será lo que lea? Será pues pronto Pessoa.
    Umarmung.

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