Aproximaciones a Blanca Varela I: Vanguardia Peruana (primera etapa).

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El Vanguardismo en Perú se desarrolla a mediados de los años 20 del S.XX, resultando un movimiento breve, carente de compromiso por parte de los y las poetas, que si bien pasaron por él dejando como muestra numerosos poemas, ninguno se instalo en el mismo de manera definitiva.

Se caracteriza en su primera etapa por una celebración de la modernidad cercano al Futurismo de Marinetti, centrándose en el progreso tecnológico y en los primeros años de La Patria Nueva instaurada por Augusto Leguía que apuntaba hacia lo que resultaría un relativo aperturismo social y gran modernización.

El vanguardismo Peruano resultó ser casi exclusivamente literario, especialmente poético. Carece de manifiestos en sentido estricto, basandose principalmente en los textos de Jose Carlos Mariategui (1895-1930), escritor, periodista, y pensador político marxista peruano. Mariategui resultó un autor prolífico a pesar de su temprana muerte, fundando además la revista El Amauta (del quechua: hamawt’a; ‘maestro’),que cohesionó a una amplia generación de intelectuales en torno a una nueva apreciación del quehacer nacional, dando además impulso al movimiento indigenista en arte y literatura.

Los rasgos básicos de este movimiento, que no debe olvidarse que fue un fenómeno continental y por tanto ha de estudiarse comparativamente entre países, recurren en el experimentalismo y la búsqueda de lo nuevo, el uso de un lenguaje desarraigado en cuanto a irregular, y una expresión emocional vinculada a la violencia que se acompaña por un deseo de llevar todas las cosas a sus extremos.

Por primera vez se incluye a los autores indigenistas en un afán de aunar el vanguardismo poético con el social, respondiendo a las necesidades de este periodo de la historia peruana que se caracterizó por una crisis social acuciante, y por una migración masiva a las ciudades y a la capital desde el mundo rural, evolucionando el sentir de un canto a la modernidad, a la vivencia de la misma como un hecho amenazante.

Destacan en un primer periodo de esta Vanguardia Peruana autores como Juan Parra de Riego (1894-1926) y sus polirritmos:

AL MOTOR MARAVILLOSO
Yo que canté un día
la belleza violenta y la alegría
de las locomotoras y de los aeroplanos,
qué serpentina loca le lanzaré hoy al mundo
para cantar tu arcano,
tus vivos cilindros sonámbulos, tu fuego profundo.
¡Oh, tú, el motor oculto de mi alma y de mis manos!

¡Qué llama enloquecida se enreda en tus fogones
y hace girar la rueda líquida de la sangre
y atiranta las poleas de los músculos
para mecer los columpios súbitos de las sensaciones,
cuando corro, beso, anhelo, callo, sufro, espero, miro,
salta mi alma en una loca carcajada,
floto en sedas de suspiro
o en el charco solitario de la sombra en que me estiro
se me copia el corazón como una estrella desolada!

Y qué electricidades
se me van por los alambres calientes de los nervios
hasta el cerebro, caja de las velocidades,
azules y negras y rejas de todos los sueños…
Zumba la turbina sutil de hondos dolores
y saltan imágenes,
y hacia donde ya no alcanza el ojo triste
con sus sedientas ruedas de colores
corre el tren de las imágenes…

Y qué émbolos oscuros se agitan sin cesar,
y que carbón jadeante de soles escondidos
a todo vapor, a todo vapor,
te hace andar
cuando se me hincha el corazón de una salvaje alegría
o se me quiere romper el dolor
y de melancolía.

Motor humano: tú eres
la única maravilla de este mundo doloroso,
por tu inmortal prodigio: el beso de las mujeres,
el pensamiento firme y armonioso,
la palabra que salta rotunda, patética y viva
por la célula furtiva
que trabaja en sus telares nuestro ritmo misterioso;
teje un día la Esperanza,
otro día el sufrimiento,
otro día la alegría.

Yo siento
cuando queda tensa y viva sobre mi alma la Energía,
¡Motor de la explosión de toda la vida mía!
Hondo motor que haces de mi cólera y mi llanto
mi callada pasión y mi fuerza y mi canto,
más ligero,
más ligero,
con la carga de esperanza que es mi única conquista:
tú, la máquina del único sendero sin sendero;
yo, tu alado y sangriento maquinista.

Poliritmo Dinámico
A GRADIN, JUGADOR DE FUTBOL

Palpitante y jubiloso
como el grito que se lanza de repente a un aviador,
todo así claro y nervioso,
yo te canto, ¡oh jugador maravilloso!
que hoy has puesto el pecho mío como un trémulo tambor.

Agil,
fino,
alado,
eléctrico,
repentino,
delicado,
fulminante,
yo te vi en la tarde olímpica jugar.
Mi alma estaba oscura y torpe de un secreto sollozante,
pero cuando rasgó el pito emocionante
y te vi correr…saltar…

Y fue el ¡hurra! Y la explosión de camisetas,
tras el loco volatín de la pelota,
y las oes y las zetas
del primer fugaz encaje
de la aguja de colores de tu cuerpo en el paisaje,
otro nuevo corazón de proa ardiente,
cada vez menos despacio
se me puso a dar mil vueltas en el pecho de repente.

Y te vi, Gradín
bronce vivo de la múltiple actitud,
zigzagueante espadachín
del golkeeper cazador,
de ese pájaro violento
que le silba a la pelota por el viento
y se va, regresa y cruza con su eléctrico temblor.
¡Flecha, víbora, campana, banderola!
¡Gradín, bala azul y verde! ¡Gradín, globo que se va!
Billarista de esa súbita y vibrante carambola
que se rompe en las cabezas y se enfila más allá…

Y discóbolo volante,
pasas uno…
dos…
tres…cuatro…
siete jugadores…

La pelota hierve en ruido seco y sordo de metralla,
se revuelca una epilepsia de colores
y ya estás frente a la valla
con el pecho…el alma…el pie…
y es el tiro que en la tarde azul estalla
como un cálido balazo que se lleva la pelota hasta la red.
¡Palomares! ¡Palomares!
de los clásicos aplausos populares…
¡Gradín, trompo, émbolo, música, bisturí, tirabuzón!
(¡Yo vi tres mujeres de esas con caderas como altares
palpitar estremecidas de emoción!)
¡Gradín! róbale al relámpago de tu cuerpo incandescente,
que hoy me ha roto en mil cometas de una loca elevación,
otra azul velocidad para mi frente
y otra mecha de colores que me vuele el corazón

Tú que cuando vas llevando la pelota
nadie cree que así juegas:
todos creen que patinas,
y en tu baile vas haciendo líneas griegas
que te siguen dando vueltas con sus vagas serpentinas.

¡Pez acróbata que al ímpetu del ataque más violento
se escabulle, arquea, flota
no lo ve nadie un momento,
pero como un submarino sale allá con la pelota…!
Y es entonces cuando suena la tribuna como el mar:
todos grítanle: ¡Gradín! ¡Gradín! ¡Gradín!

Y en el ronco oleaje negro que se quiere desbordar,
saltan pechos, vuelan brazos y hasta el fin
todos se hacen los coheteros
de una salva luminosa de sombreros
que se van hasta la luna a gritarle allá:
¡Gradín! ¡Gradín! ¡Gradín!

Corresponde también a este periodo la obra de Carlos Oquendo de Amat (1905- 1936) que aúna muchas características de la vanguardia europea en cuanto al léxico, lógica y gramática se refieren, siendo el más conocido su Cinco metros de poema (que por razones obvias no expondré en este post):

POEMA SURREALISTADEL ELEFANTE Y DEL CANTO

Los elefantes ortopédicos al comienzo se volverán manzanas constantemente
Porque los aviadores aman las ciudades encendidas como flores
Música entretejida en los abrigos de invierno
Tu boca surtidor de ademanes ascendentes
Palmeras cálidas alrededor de tu palabra itinerario de viajes fáciles
Tómame como las violetas abiertas al sol.

AMBERES

Las cúpulas cantaron toda la mañana

Y la casa Nestlé
ha pavimentado la ciudad

El cielo de pie con su gorrita a cuadros
espera
l
o
s

p
a
s
a
j
e
r
o s

DE AMERICA DE AMERICA

Las señoritas
con sus faldas plegadas de noticias
y sus ojos receptivos de celuloide

Los curiosos leen en sus ojos paisajes de América
y el puma que abraza a los indios con sus botas

s u r t i d o r e s d e o r o

Por supuesto de sus labios
volará una cacatua

Fue Lima el centro de la vida literaria de Perú desde la época colonial, si bien en este nuevo periodo los poetas vanguardistas representan a una nueva fuerza social constituida por una clase media provinciana emergente. Cobra especial protagonismo la ciudad de Puno, que por sus buenas comunicaciones con La Paz y Buenos Aires constituye un nuevo foco de intercambio literario en Perú. Surgen en esta localidad grupos como Orkopata con su boletín Titikaka, formado por indigenistas militantes que se identificaban con las ideas vanguardistas, siendo su miembro más conocido Alejandro Peralta (1899-1973):

Los ojos golondrina de la Antuca
se van a brincos sobre las quinuas.

Un cielo de petróleo echa a volar 100 globos de humo.

Picoteando el aire caramelo
evoluciona una escuadrilla
de aviones orfeónidas.

Hacia las basílicas rojas
sube el sol a rezar el novenario.
Sale el lago a mirar las sementeras.
El croar de las ranas se punza en las espigas.

Los ojos de la Antuca
Se empolvan al pasar por los galpones.

Ha guturado la campana
el asma tatarabuela del pueblo
din-don, diin-doon,
como tijeras de trasquila
se ha hundido en el vellón de las ovejas.

Pobre Antuquita,
todo el día detrás de la majada.
Hecha un ovillo sobre las piedras,
se ha ido tan lejos.
Se va a quedar en media pampa,
acorralada entre los cerros.

El barro de los fangos
ha ensuciado el campo bengala de tus ojos.
¡Para qué habrá ido sola al pastoreo
con tantos duraznos abridores
y las caderas reventonas!
Tiene la boca llena de tierra quemante,
un kelluncho le brinca sobre los parietales.

Bajo un kolli pordiosero
ha hecho acrobacias locas en el Silvico
en el trapecio de los nervios.

Y se han sajado las carnes
y han hecho cantar la honda.

Los ojos golondrinas de la Antuca
se van
planeando
por las cabañas.

———————

Las tres monedas que nos dio el destino multiplicarán la sal de la
tierra.
Con mucho sudor a pencas a foetazos
así en el campo entre zorros
en la fonda del barrio.
¿De qué valen las monedas ahora? Tal vez nada en medio del
mar la luna nueva las huacas
los sampedros la noche desértica.
Sólo esperamos por siglos el verdor de las piedras el arenal
florido de algarrobos
achupallas siemprevivas papelillo.
¿Y qué vemos en la loma? Un poco de neblina algunos brotes de
zapote pepinos maní
el infalible cacto rastrero.
Entonces acudimos a la fábrica de latas botellas papeles
automotores telas cueros.
Ahí pasamos la Década Prodigiosa con mucho amor a tuercas
y discos a filo de betlemanía.
Pero nada de semillas almendras ni botones de rosa ni la esperada
danza de la lluvia.
¿Será posible que haya tanta hiel en el ambiente?
Seguro que daremos vuelta a la duna: ahí estarán los viejos doblones
brillando al sol.
Haremos fogata de aucalipto y crecerán nuevos lirios.

Puede circunscribirse a este periodo la obra de Cesar Vallejo, que por su importancia y peculiaridades desarrollaré en un post más adelante.

Y hasta aquí la primera entrega de «mis tardes en el Departamento de Latinoamericana»…

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